martes, 3 de enero de 2012

el resto

Te desproveí de aquella noche de nuestra adolascencia, de las risas de tus amigos, de la decoración de la taberna, de mi aprehensión por vincularme con alguien. Eliminé el aroma a tabaco y la música insinuante. Te quité el saco azul, la camisa arriesgada y el rubor de tu rostro al divisarme. Anulé nuestro primer viaje,  a los pantanos de vegetación desbordante, de pescadores amigables y rincones cálidos. Alejé la ternura despertada por tu voz titubeante que solicitaba mudarme contigo.  Me desprendí de nuestro departamento luminoso, de las sábanas de manta y de la decoración precisa. Rechacé el recuerdo de mi perseverancia por complacerte en la cama y a través de la comida. Aparté de ti el murmullo matutino de la ciudad, el canto del vecino, las muestras de afecto de nuestro perro, los momentos de convivencia con amigos. Te desproveí de la oficina sobria, de tu trabajo interesante. Te separé de las caminatas junto al río, de la frescura de las sombras, de la tranquilidad de las aves. También te abstraje de nuestra hija, de las gratificaciones de vivir en familia, de la compañía, de los planes. Te aislé de la nostalgia compartida por la juventud. Te desnudé de los fines de semana en la cabaña y de todos mis momentos de lectura y de agradable soledad.

Con el paso de los años te vestí de todas las circunstancias mías, del momento, del sitio. Al despojarte de ellas, me quedé únicamente con tu rostro enjuto y tu mal carácter. Fue fácil, entonces, apartarme de ti.

1 comentario:

  1. Duro... muy duro es es sentimiento que me deja, y evoco a Arreola en "El Rinoceronte":

    "renuncie al amor antes de saber lo que era,porque Joshua me demostro con alegatos judiciales que el amor sólo es un cuento que sirve para entretener a las criadas. Me ofreció en cambio su proteccion de hombre respetable. La protección de un hombre respétable es, segun Joshua, la máxima ambición de toda mujer.
    diez años luche cuerpo a cuerpo con el rinoceronte, y mi único triunfo consistió en llevarlo al divorcio."

    sin embargo sabemos que pase lo que pase, y cueste lo que cueste, hemos de vestir al otro/la otra, con los sueños, la ropa, el escenario y la circunstancia de nuestra propia fantasia. ¡agradezco tu honestidad Cecilia!

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